El seguro de vida, una necesidad inherente al ser humano

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17/03/2025

En cualquier época, los seres humanos hemos buscado antídotos frente a la incertidumbre. Tener una vida relativamente tranquila depende de que podamos contar con un mínimo de certezas y unas cotas básicas de seguridad que nos permitan no solo afrontar el futuro con cierto optimismo sino también planificar a medio y largo plazo. La necesidad de minimizar la incertidumbre va aumentando con el paso de los años, pues, según nos adentramos en la vida adulta, vamos asumiendo más responsabilidades, lo que nos impele a encontrar fórmulas que ayuden a reducir los riesgos. A continuación, vamos a analizar por qué es tan necesario el rol que desempeña el seguro de vida entre la sociedad.

Una garantía de tranquilidad permanente

Para las personas que cargan sobre sus hombros con la tarea de sostener económicamente a una familia, una de sus principales preocupaciones es, sin duda, garantizar el bienestar de sus seres queridos incluso si se producen situaciones imprevistas que les impidan proveer lo necesario. Esta preocupación ha sido una constante en la historia de la humanidad y se puede decir que ha estado presente en prácticamente todas las civilizaciones, por lo que cabe concluir que la necesidad de proteger el futuro de la familia es algo inherente al ser humano.

Siendo esta necesidad un sentimiento profundamente arraigado en nosotros, no es de extrañar que los primeros seguros de vida o, al menos, los sistemas diseñados con la misma finalidad, no tardaran en aparecer.

De hecho, civilizaciones tan remotas como la de la antigua Babilonia o el Egipto de los faraones ya contaban con instrumentos que, sin ser un seguro de vida como hoy lo conocemos, cumplían una función muy similar. Posteriormente, Grecia, Roma y la Europa feudal desarrollaron sus propios mecanismos de protección económica en caso de que una persona falleciera.

En definitiva, hoy sabemos que los ciudadanos de todas las épocas en los últimos 4.000 años se han preocupado de buscar formas de reducir el riesgo que suponía la muerte del cabeza de familia para sus seres queridos. Sobre todo, en periodos históricos en los que la mayoría de las personas tenían una economía de subsistencia, donde todo lo que obtenían del trabajo se destinaba a las necesidades más básicas, como comer o vestir.

El seguro de vida hoy

El mundo ha evolucionado mucho y la sociedad actual poco tiene que ver con la que existía siglos atrás. Sin embargo, esta necesidad de asegurar el bienestar de la familia si algún día faltábamos permanece inalterado.

Hoy en día, las razones que llevan a un individuo a contratar un seguro de vida son más complejas, lo que no es más que un reflejo de que las circunstancias de nuestra sociedad son mucho más sofisticadas. La razón principal, no obstante, sigue siendo la de garantizar el bienestar económico de los seres queridos que dependen de nosotros. Como es lógico, esta necesidad no es algo que se suela sentir en la juventud, si no que llega con los años, cuando nos vamos adentrando en la vida adulta, formando una familia, emprendiendo un negocio, teniendo hijos y comprando una vivienda.

Cada una de estas situaciones genera cargas económicas que pueden no ser sostenibles si fallece la persona que aporta la mayoría de los ingresos. Contar con un seguro de vida con el capital asegurado adecuado puede resolver o minimizar situaciones que perjudicarían notablemente la economía familiar.

Estas son algunas de estas situaciones:

  • Los beneficiarios podrán hacer frente a las deudas que tuviera contraídas el asegurado, ya sean préstamos o una hipoteca sobre la vivienda. De esta forma, los familiares podrán afrontar el futuro sin tener que asumir grandes cargas económicas.
  • La suma asegurada puede servir para garantizar también la viabilidad de un negocio, de manera que el socio o los socios puedan continuar con la empresa que, a su vez, es fuente de ingresos para la familia.
  • Puede servir para asegurar el pago de la educación superior de los hijos, cubriendo el coste de matrículas, libros e, incluso, el alojamiento en la ciudad donde se encuentre la universidad.
  • Muchas pólizas permiten incluir también la cobertura de invalidez permanente, de manera que garantiza una indemnización en caso de que el asegurado no pueda continuar ejerciendo su profesión.

Son muchas las coberturas y utilidades que puede ofrecer un seguro de vida, pero, sin duda, la aportación más valorada por los clientes es la de proporcionar seguridad y, sobre todo, tranquilidad.

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